La mentira del amianto: fortunas y metiras

María Roselli. 2.010 Ediciones del Genal

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En los últimos años, el amianto ha saltado a los titulares: los periódicos hablan de edificios públicos y privados que se degradan y se convierten en un peligro para sus usuarios; de profesores contaminados por las fibras de amianto al haber sido respiradas en sus centros de trabajo, y de sentencias judiciales como la dictada recientemente en España contra Uralita, que intentan reparar el daño sufrido por los trabajadores y trabajadoras de la tóxica industria del amianto. Pero no se trata de un asunto nuevo.

Desde hace décadas, el gran negocio ligado al amianto y a su explotación se ha edificado (y lo sigue haciendo) sobre el sacrificio, la enfermedad y la muerte de trabajadores y trabajadoras desprotegidos.. . 

El amianto, al igual que otros materiales y productos "milagro" utilizados y transformados por medio de procesos tecnológicos industriales (PCB, dioxina, cianuro, etc.), es tóxico para el medio ambiente y cancerígeno para las personas. El amianto es sinónimo de muerte más que de "eternidad", por mucho que el inventor del amianto-cemento registrase su patente bajo el nombre de Eternit, subrayando así el supuesto carácter "eterno" e "indestructible" del nuevo material. La manipulación del amianto ha contaminado a miles de personas, que han contraido enfermedades caracterizadas por un largo periodo de latencia tales como la asbestosis, el mesotelioma y el cáncer pulmonar. De aquí al 2030, varios cientos de miles de seres humanos morirán por culpa del cáncer provocado por el amianto.lotación se ha edificado (y lo sigue haciendo) sobre el sacrificio, la enfermedad y la muerte de trabajadores y trabajadoras desprotegidos.. . 

El amianto, al igual que otros materiales y productos "milagro" utilizados y transformados por medio de procesos tecnológicos industriales (PCB, dioxina, cianuro, etc.), es tóxico para el medio ambiente y cancerígeno para las personas. El amianto es sinónimo de muerte más que de "eternidad", por mucho que el inventor del amianto-cemento registrase su patente bajo el nombre 

Este libro da la palabra a algunas de estas personas y a sus familias, desde Europa hasta el África austral, cuyas voces relatan un descenso a los infiernos de la mano del deterioro de la salud y de la negativa de las empresas y los poderes públicos a asumir sus responsabilidades en dicho deterioro. . . Este libro también cuenta la historia de la explotación industrial sin escrúpulos del amianto en Europa y en el resto del mundo, desde los comienzos de su transformación por parte de empresas como Eternit en Suiza, pasando por el empleo de trabajadoras y trabajadores forzados del que se nutrió la firma alemana DAZAG durante el régimen nazi, hasta llegar a la prohibición del amianto que se declaró en ciertos países en los años 1970-1980, más de treinta años después de quedar demostrado su potencial mortífero. . . El escándalo continúa en la actualidad: las empresas se niegan a asumir responsabilidades retroactivas, externalizando así los costes del desastre a la sociedad en su conjunto; los poderes políticos y públicos evitan ofrecer indemnizaciones colectivas y burocratizan las denuncias y acciones legales individuales emprendidas por las víctimas; los poderes públicos, además, privatizan la gestión de los riesgos medioambientales, surgiendo así un nuevo negocio privado: el del desamiantado, es decir, la limpieza y reforma de los edificios donde está presente el amianto; y finalmente, en países como Canadá, Rusia y Ucrania, numerosas empresas siguen explotando el amianto con la bendición de sus gobernantes, que se oponen a la prohibición internacional de este material letal.. . 

 Maria Roselli, nacida en Italia en 1962, realizó sus estudios de letras en la Universidad de Pavía. Desde 1990 vive en Zúrich, y se ha consagrado a la realización de reportajes de investigación y al periodismo free lance. Sus temas predilectos son la economía, las migraciones, la ayuda al desarrollo y la mafia italiana.



 


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